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Nuestra estrella hoy: Selene
(Entrevista publicada en
la revista árabe Nabila Kathib)
¿Cuál es tu primer
recuerdo asociado a la danza árabe?
Cuando era chica era fanática de la egiptología.
Uno de mis sueños era estudiar esa carrera. En una
de mis lecturas recuerdo que leí algo sobre bailarinas
representadas en los jeroglíficos. Me interesó
mucho, ya que en esa época estudiaba danza y era como
aunar dos pasiones. No pude encontrar mucha información
sobre esa “danza de los jeroglíficos” que
había descubierto, hasta que bastante tiempo después
me enteré que las danzas Egipcias y las árabes
estaban relacionadas directamente. Hoy me parece muy obvio,
pero no lo era en esa época para mí.
¿Cómo fue que decidiste
empezar a bailarla?
Una amiga comenzó a darme algunas clases improvisadas.
Era un aprendizaje libre, sin tanta técnica. En una
línea de improvisación. Cada vez me interesó
más y sentía crecer mi curiosidad, por lo profundo
y extenso que resulta. Decidí entonces estudiar esta
danza más seriamente y casi sin darme cuenta pasó
a ser la única danza a la que me dediqué y que
se transformó en mi profesión.
¿En que momento te diste
cuenta de que te ibas a dedicar de lleno, como profesional
a esta danza?
Desde chica sabía que quería dedicar mi vida
al baile. No sabía cómo, pero me imaginaba que
no iba a separarme de eso. Tardé en encontrar qué
danza era la que más se adaptaba a mi forma de sentir,
como ya les conté. En el momento que lo descubrí,
supe qué era lo que quería ser.
¿Cómo fue el
traspaso a la enseñanza y cómo pudiste aunar
las dos facetas, la de bailarina y la de profesora?
La enseñanza fue algo casi natural y de casualidad.
Estudiaba en el Profesorado de Educación Inicial y
me llamaron para dar clases de árabe en un instituto.
Todavía no estaba del todo segura, pero me animé.
Auné los conocimientos de pedagogía que tenía
con los de danza y la respuesta de la gente fue mejor de lo
que imaginaba. Al poco tiempo daba clases a alumnas exclusivamente
mías. Año a año fue creciendo, hasta
llegar al Estudio de Danzas que tengo hoy en día, en
el que capacito también a chicas que se dedican profesionalmente
o con un nivel muy alto. Es difícil encontrar un equilibrio
entre mi carrera como bailarina y mi carrera como docente.
Aunque no parezca, son dos profesiones separadas, que por
supuesto tienen puntos en común, pero se contradicen
en el factor “tiempo”. El ser una gran bailarina
no implica ser buena docente de por sí, y viceversa.
Personalmente doy lo mejor de mí para lograr las dos
cosas. En algunos momentos se prioriza una sobre otra, claro
que eso sólo afecta a mi tiempo de sueño. Pero
hago ambas actividades con mucho amor y respeto.
¿Quiénes marcaron
tu carrera profesional, quienes son tu apoyo y quiénes
son tu guía?
A nivel internacional admiro mucho a bailarinas como Nashua
Fouad por el sentimiento que desplegaban. Actualmente a Tamalyn
Dalall (creadora de Orientalia, dónde tuve el gusto
de participar cuando se organizó aquí el año
pasado) con su energía dulce e hipnótica, y
a Virginia, que despliega una energía especial e impresionante.
A nivel nacional Sarat, ella fue maestra mía y la admiro.
Es además de una excelente bailarina, una persona que
recuerdo con mucho cariño. El apoyo principal es mi
marido, el es mi guía y contención. Mi amiga
y colaboradora Alejandra y Bárbara en quién
confío parte de las clases en mi estudio; es muy buena
docente y bailarina. Por supuesto también la familia.
¿Uno cuando ve bailar a Selene,
que crees que se lleva consigo, cuáles son tus mejores
cualidades y cuál es tu estilo?
No creo ser la mejor persona para responder esta pregunta,
ya que es más para el público. Lo que puedo
decir es que cada vez que bailo, sea dónde sea, imagino
que tengo que bailar como si fuera la última vez que
lo voy a hacer, y dar todo, pero todo de mí. Con respecto
a mi baile, creo poder responder que me concentro mucho en
la técnica, soy muy meticulosa y perfeccionista e intento
ser lo más precisa posible, y mi mayor cualidad, supongo,
es hacer que todo esto no se note forzado mientras bailo.
No pensar en ello cuando estoy bailando, sentir la música
y transmitir la energía exacta del momento, para que
el público quede emocionado siempre.
¿Qué es lo mejor
que te da esta danza, porque te motiva?
Cuando bailo siento mucha libertad, me permite un nivel de
expresión y despliegue de energía muy particulares.
Una de las cosas que más me motiva es la unión
entre baile y la orquesta en vivo, que considero lo máximo
a lo que puede aspirar un bailarín. También
me encanta hacer coreografías o por ejemplo la fusión
de árabe flamenco, dada la cantidad de música
y aspectos que todavía no están experimentados.
¿Qué te queda
por hacer en esta danza?
Mucho, soy joven y tengo un largo camino todavía. Que
espero poder recorrer con alegría, como hasta ahora.
Contános de los proyectos
para este año y de las novedades de tu escuela
Tengo muchos proyectos que cerrar con respecto a espectáculos.
Más adelante, si todo marcha bien, les voy a ir contando
en detalle.
A nivel enseñanza, mi intención es hacer crecer
todavía más el nivel del curso de Coreografía
Oriental Avanzada, y hacer participar a las chicas de ese
taller en más eventos, para explotar al máximo
sus posibilidades. Agregué también horarios
en todos los niveles para que estén más cómodas
en las clases.
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